Blog del Centro Excursionista de Cartagena

Que no te lo cuenten…. ¡VÍVELO!

Camisetas CxM. Río Chícamo. Fotos y crónica de actividades anteriores‏

en 15 abril 2015

Hola, os comunicamos que ya han llegado las camisetas de CxM. También adjuntamos información de la próxima excursión senderista, así como las fotos y crónica de actividades realizadas anteriormente, Rambla de la Parra y Montañas Palentinas. l

CAMISETAS

Todos aquellos que realizasteis el pedido de Equipación de CxM, podéis pasar a recogerlas por el local del Club mañana Jueves 16-4-2015 desde las 20 a 21.30 h.
Por favor, para facilitarnos el trabajo llevad el importe exacto.

Un saludo  

Tony Egea.

EXCURSIÓN RÍO CHICAMO Y ABANILLA.

adjuntamos archivo con la ficha descriptiva de la fácil y bonita excursión senderista del próximo domingo 19 de abril 2015, por el Río Chícamo y Abanilla

La hora y el punto de encuentro serán a las 8:30 horas en la Plaza de España.

 

  

Fotos y crónica, Rambla de la Parra. Baños de Fortuna

 

Álbum del Club. Fotos de Cristóbal

 

Fotos de Blas Martinez

 

Fotos de José A. Armero

Crónica de Blas Rubio García

DE CONQUISTADORES A CONQUISTADOS

Domingo, 12 de abril de 2015

Más de media centuria de tropas cartageneras, dirigidas por el almirante Mendoza y la contramaestre Vera, intentaron tomar posesión de las ruinas romanas de Fortuna y de los lomos de elefante de la Parra abanillera, fracasando rotundamente en su intento, subyugados por la belleza de lo que vieron y de la biodiversidad de la que disfrutaron. La emboscada preparada por los mercenarios sin sueldo José Enrique Gil y Blas Rubio cautivó, o al menos así lo pareció, a las armadas hasta los dientes huestes del CEX Cartagena.
Una primera parada para ver las ruinas, en espera de ser puestas en valor de una puñetera vez, de los Baños Romanos de Fortuna, mostrados y explicados por el fortunero que más ha hecho por su pueblo, José Enrique Gil, estableció una complicidad inmediata entre invasores e invadidos. La relación directa entre Cartagena y los baños termales, la importancia científica del yacimiento arqueológico y el entorno de la cantera romana, produjo un inmediato jumelage entre los visitantes de la ciudad departamental y los mercenarios orientales. El templo romano de los baños fortuneros lloraba emocionado por la visita de los antepasados de sus constructores. Solo en Siria hay uno igual que el de Fortuna, excavado en la roca en toda la imperiosa civilización romana. El aspirante a alcalde Fortuna, partió para la Cueva Negra donde se celebraban las calendas aprili de las fiestas romanas de su querida Fortuna, no sin antes expresar su disgusto por no acompañarnos en la ruta senderista y recitándonos, emocionado, algunos de los versos escritos en el siglo II en el techo de la oscura oquedad fortunera.

Y tras la visita didácticoturistica, a aventurarse por los subdesiertos de la cuenca de Abanilla y Fortuna. En esta ocasión por la abanillera Rambla de la Parra, muestra viva de porque hay que hacer de todos los murcianos la frase del profesor universitario López Bermúdez: “En Murcia tenemos que amar la aridez”.
La marcha dio comienzo en el paraje de Cantaelgallo, para dirigirse inmediatamente hacia el punto donde la rambla de la Artesica, nacida al norte de El Corque, confluye con la de la Parra. Una visión aérea del recorrido permitía ver las palmeras destacando en un paisaje en primera impresión desolado de margas que se desgranaban en malpaíses donde se podía ver una completa colección geológica de piping, cárcavas, torrenteras, barrancos y el contraste, uno de los pocos sitios de Murcia donde se puede ver, entre los yesos y arcillas abigarrrados del Trías-Keuper, con las margas grises del Mioceno.
Una vez en la rambla de la Parra,los senderistan andaban con alegría pero con dificultad, entre los yesos versicolores del Trías, de donde emanaba el blanco que delataba la procedencia marina de estas tierras, y evitando enredarse en las plantas de ribera que ocupaban las inmediaciones de una rambla capidisminuida en su caudal por la pertinaz sequia del pasado año. Cañas, tarays, aulagas, árnicas, tomillos, margaritas, anabasis, almarjos, salicornias, retamas, romeros, dientes de león, alguna amapola rojeando solitaria, genistas y tarayas, entre otras amantes de la salinidad del suelo que no del agua. Espectaculares estratos arcillosos con buzamientos de todos los grados posibles encandilaban a los visitantes hasta llegar al punto de unión entre Trías y Mioceno, donde un salto ocupado por enormes cantos rodados imposibilitaba el paso por el cauce de la roca y obligaba a los senderistas a una pequeña trepada .

El defenestrado almirante Mendoza, en esta ocasión en la retaguardia y relevado de su habitual puesto de guía, aprovechaba los parones de los más lentos para inmortalizar tranquila y sabiamente la naturaleza. La contramaestre Vera, siempre arriba y abajo animando a las tropas de Mastia. Un buen almuerzo, entre palmeras y flores amarillentas, donde reinaban la albaida o bojo y los restos de una olmeda, con vistas a los regueros provocados por la erosión del agua en las laderas de los Montes de Campules , escenario idóneo para un buen buen western, preparó los cuerpos de los senderistas para el camino que aún tenían pendiente. El que escribe tuvo la oportunidad de aprender bastante sobre flora y fauna de los que lo acompañaban en la cabeza de la expedición. Buena gente y amantes de la naturaleza.

A partir de la finca de Cantaelgallo, la Parra discurre entre margas calizas a las que el paso erosivo del tiempo las ha dotado de una magia única en la que muestras chimenas de hada, torreones, damas con tocador, ¡hasta penes terrosos que decrecen o umentan por los caprichos de la lluvia. Terreros verticales se alternan, a lo largo del cauce, con badlands acarcavados y con bancales abandonados donde resiste, aunque condenado a una muerte segura, algún olivo o almendro que intenta salvar el pellejo. Aunque la distancia entre Cantaelgallo y los Barrancos de Abanilla, en línea recta, no es muy grande, para los senderistas se hace interminable por el sinfín de meandros que trazan impecablemente arcos de herradura machadianos. Grupos de grajos y cuervos hacen destacar su negro carbonáceo sobre el blancos de las margas que albergan sus moradas.

La semicenturia gartagenera no pudo disfrutar de la presencia de la carraca africana que viene en estas fechas a nidar y criar a sus azulones retoños. El espacio por que se desplazan las huestes cartagonovenses suele albergar en pequeñas charcas al denostado, por los constructores, camachuelo trompetero, imposible de ver salvo en amaneceres o atardeceres. De vez en cuando, alguna terrera nos muestra que no hay que caminar junto a ellas si no se quiere correr el peligro de ser sepultado.
Un moderno puente sobre la rambla destaca la belleza del construido en el siglo XVIII y que se conserva en perfecto estado. Potentes arcos de medio punto sostienen el paso de la carretera de Fortuna a Pinoso. De los arcos, alguien se hecho con unos enormes ejemplares de fósiles marinos que las crecidas de la rambla habían dejado al descubierto. Estos fósiles estaban incrustados en las areniscas de las canteras de La Umbría y de Coto Cuadros, que fueron utilizadas para construcciones de palacios e iglesias en Murcia y Orihuela entre otros fines. A partir del puente el paisaje gana en aridez, la vegetación va desapareciendo y el albardín y las halófilas se imponen sobre el resto de las plantas. Alguna palmera datilera se resiste a morir y las tapeneras luchan en los barrancos por perpetuarse. Tras dejar atrás un pequeño y bien cuidado olivar , hay que atravesar un pequeño criptohumedal que hace que algunos dejen sus huellas en el barro. El blanco grisáceo de los barrancos comienza a hacer acto de presencia con un salvajismo imponente, descarnados, como lavados con lejía, sin la presencia de una sola planta por humilde que esta sea muestran su belleza desértica ante nuestros ojos, en claro contraste con el rosa vináceo de los primeros limonios o sopaenvino que comienzan a florecer.
A izquierda y derecha de la rambla, como pequeñas cuencas de minirríos carentes del más mínimo rastro de agua o de plantas, como pequeñas cordilleras lunares, aparecen los barrancos más espectaculares de Abanilla: un déficit hídrico de más de 700 l/m2 al año y unas lluvias que apenas rozan los 290 anuales, en complot con la torrencialidad mediterránea de las pocas veces que el agua se debe ver en este reino serenísimo, han ejecutado una obra única en la naturaleza que no estoy capacitado para explicar. Los senderistas suben en fila de a uno por un lomo de lefante, ahora si son sucesores de Aníbal, amplio y de ascenso pausado hasta lo más alto de los barrancos. Las montañas que conforman la cuenca del Chícamo no atraen la atención de unos extasiados cartagineses conquistados por la belleza insólita del paraje. Como niños suben y bajan por lomas, trepan y destrepan por cárcavas y torrenteras, zigzaguean por el barranco que se está conformando; una y otra vez. No se cansan. Las cámaras fotográficas agotan sus pilas. Las ganas de cabalgar sobre estos barrancos únicos, por la redondez de sus aristas y su total carencía de vegetación, hace que crucen la Parra y entre cárcavas profundas salgan a iniciar la conquista de los barrancos, esta vez más abruptos, que antes tenían enfrente. Algunos, lobos solitarios, ascienden por donde parece más difícil, otros optan por regresar al autobús por un camino pleno de grietas profundas mientras contemplan a sus compañeros subir y subir por toda loma que se les ofrece en su recorrido. A poco, a los senderistas más osados les hubiera gustado enlazar con la rambla del Font a traves de el par de kilómetros que los separaba de ella. Pero el tiempo es… el tiempo. Y había que regresar. Esta vez se vuelve al punto de partida por carretera, lo que permite apreciar desde lo alto el recorrido hecho por el interior de la rambla y la inmensidad de sus meandros y como el gua y el abandono devora antiguas zonas cultivadas y las laderas de las Lomas de la Sandovala.
A las tres de la tarde, sin bajas entre sus tropas,las huestes cartagonovenses están en el Balneario de Fortuna. Un recorrido entre los edificios que conforman el complejo termal alegra sus vistas con los típicos colores mediterráneos, cada uno de un color. Cuando finalicen su comida y baño en la piscina termal del camping La Fuente podrán visitar el coqueto casino, el comedor, imitación del que tenía el Titanic en el hotel balneario, la minúscula ermita , y si se atreven, hasta acercarse a la Cueva Negra, a unirse a las Kalendas Aprili y recitar allí los versos que guardan de la Eneida en compañía de José Enrique o dejar algún exvoto por haber finalizado bien el intento de invadir la Comarca Oriental.
Como decía, vinieron con la intención de conquistar estas tierras y, creo, se fueron conquistados por ellas. Vivan Cartagena, Fortuna, Abanilla (y, por qué no, Santomera) y perdón por el tostón que di en todo el recorrido y gracias por lo que pude aprender, que fue bastante.Amén.

 

MONTAÑAS PALENTINAS

 

Fotos de actividades que hizo la sección de montaña, la pasada semana santa en las Montañas Palentinas

 

Curavacas 3-4-2015 https://plus.google.com/photos/105237526063044309120/albums/6136428959341166129

Espigüete 4-4-2015 https://plus.google.com/photos/105237526063044309120/albums/6136476019169150801

Peña Prieta 5-4-2015 https://plus.google.com/photos/105237526063044309120/albums/6136796897364160193

 

 

 

Cristóbal Mendoza

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