Blog del Centro Excursionista de Cartagena

Que no te lo cuenten…. ¡VÍVELO!

¡QUÉ BUENO QUE VINISTE! CARTAGENA – LA AZOHÍA‏

en 21 mayo 2013
Hola, adjuntamos enlace a las fotografías y crónica de Julio Parra, así como a las fotografías de Juani y Cristóbal, realizadas el pasado domingo en la excursión de Cartagena a La Azohía. 
 
Esta vez, quizás nos pasamos algún pueblo, ya que anunciamos 22 y caminamos casi 28 km, anunciamos 900 metros, y fueron casi 1300 de desnivel, anunciamos 7 horas y fueron 9 las que invertimos en el trayecto. 
 
Esto no suele ocurrir muy a menudo, pero así nos pasó. Pido disculpas a quienes sufrieron o padecieron más de lo debido por la diferencia entre lo publicado y lo realizado. Procuraremos que no vuelva a ocurrir.
 
Por si vale de consuelo,hemos recibido algunos correos de compañeros curtidos,con expresiones como “Felicidades, me ha gustado pero estoy molío” o “tengo agujetas en el culo”… Creo que quien más y quien menos,alguna tenemos.
 
Además de estos, hubo errores de bulto, como finalizar la ruta a “la carrera”, dejando a la mitad de los compañeros deambulando por La Azohía. Ello fue debido a que nos estaban esperando para dar una conferencia, y al final, ni llegamos a tiempo a la misma, ni finalizamos como debiera.
 
Por último, dar las gracias a Sebastián y Carlos, en su encomiable labor de cierre y medio centro. Gracias a ellos, se conduce tranquilo y raudo, porque sabes que son dos veteranos con recursos para resolver cualquier contratiempo, con paciencia para echar una mano y dar esos ánimos tan necesarios a los últimos de la fila.
 
Gracias a todos los vinisteis. Os emplazo a otra similar para el 9 de  Junio. Será más corta, pero con más calor.
 
 
Fotografías de Juani y Cristóbal
 
 
Crónica y fotografías de Julio
¡27 conciertos, 32 exposiciones y 160 eventos!, ¿Alguien da más? Cuando  los trasnochadores ciudadanos de las  tres veces milenaria ciudad de Cartagena regresaban a sus aposentos, embriagados por Apolo, extasiados por las 16 horas de puertas abiertas de cultura y arte, en las que se admiró la creatividad  humana en sus versiones plásticas, lingüísticas o sonoras, tras la noche de los museos, nosotros, los del Centro Excursionista, continuamos con la contemplación de lo bello, en esta ocasión admirando el arte de Dios.
 
Hoy no hizo falta el despertador para adoptar la posición de verticalidad. Sobre las 5:30, en la confluencia de las calles Ramón J. Sender y Asdrúbal, justo debajo de casa, un choque de vehículos, afortunadamente con daños sólo materiales, alertó a la vecindad. Ambas conductoras armaron tal revuelo que ni el sueño más pesado resistió la tentación de asomarse al balcón para oler de qué iba el evento. La conductora golpeada se había saltado un ceda el paso y, lógicamente,  la conductora golpeante le endiñó en todo el centro de flotación.
 
El caso es que ya no retomé las sábanas y me atavié con la indumentaria de senderista.
 
Contraviniendo la costumbre, siempre se me olvida al menos en un par de kilómetros, a la altura del parque de los Juncos arranqué el GPS, para, desde allí, sin más ayuda de la que pueden aportar un par de bastones y  sendas piernas, llegar andando a la playa de La Azohía. Para ello nos concentramos junto al interminable palacio de los deportes y, en dirección oeste, llegamos  al parque de Tentegorra. Atravesamos las Escarihuelas, pero no por el sitio habitual, sino monte a través y por las morras paralelas a la del Pino.
 
Alcanzamos la Venta Ramírez, pasamos el cruce del Rincón y  por diversas sendas alcanzamos, cerca de la ermita de la Muela,  la cuerda que  une el Portús con ésta. Visitamos el manantial y subimos al geodésico. Posteriormente bajamos por la escalera verde y raudos alcanzamos la senda del barranco del Morteral, admiramos el cuartel de Boletes, tomamos un refrigerio en la cala de Boletes el chico, y, por el GR, visitamos Boletes el Grande, Cala de la Avispa, Cala del Cantalar y Cala Salitrona.  Por una “senda” que apuntaba al cielo, subimos a las antenas  para, posteriormente bajar al puerto de La Azohía. Han sido 9,5 horas en las que se recorrieron 29, 69 kilómetros, en los que tuvimos que ascender 1.290 metros y descender otros 1.363.
 
No soy partidario de describir una senda con más de un folio y éste se me ha acabado. Mira las fotos que una imagen vale más que mil palabras. Las birras en el restaurante Piscis, donde nos recogió el autobús para transportarnos a la Milenaria.
 
 
Saludos,
 
Julio
 
 

Nos vemos

Cristóbal Mendoza

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